De la negación al aprendizaje: La historia de Ángel


 2022-01-13

Llegar a aceptar el diagnóstico puede ser un camino largo y lleno de obstáculos. Las historias de la comunidad nos demuestran que es posible, que saber más sobre diabetes y estar informados es la clave para tomar el mando y vivir en armonía con nuestra condición de vida. Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Ángel Moncada, quien vive con diabetes tipo 2 desde 2017, aquí te compartimos la historia de su recorrido de aceptación y de cómo logró vivir más allá de su diabetes. 

La historia de su diagnóstico

Ángel tiene 34 años, es licenciado en derecho y maestro en derecho penal, se desempeña como gerente administrativo en una consultoría ambiental, le encanta el cine, la lectura, los videojuegos y hacer stream con sus amigos. La historia de su diagnóstico comienza en agosto de 2017, tan solo unos meses atrás su papá había perdido la vida y su mamá se encontraba enferma. Como suele suceder, con todos los mitos que rodean a la diabetes, las personas a su alrededor comenzaron a comentarle que la diabetes había sido resultado del “susto o el estrés”, Ángel reconoce que eso pudo haber sido la “gota que derramó el vaso” de sus malos hábitos, lo que lo hizo darse cuenta de que algo andaba mal. 

Sus síntomas comenzaron con una sed extrema, mucho cansancio y orinaba con mucha frecuencia. Al acudir al médico le mandaron estudios y tratamiento para una infección en vías urinarias, luego de no funcionar, de no arrojar ningún resultado en los estudios y de no ceder los síntomas, vuelve al médico y, aunque sospechaba de su glucosa, el médico le comenta que no le parecía probable, pues “estaba muy joven”. Para salir de dudas, le manda a hacer una prueba de glucosa postprandial, al llegar tenía una cifra de glucosa de 240 mg/dl en ayunas y dos horas después, casi 350 mg/dl y es cuando recibe formalmente su diagnóstico de diabetes tipo 2. De inmediato comienza con un tratamiento de glibenclamida y metformina.

De la negación a la aceptación

Ángel considera que después de desafíos menores como el del miedo a administrarse insulina hay otros tres grandes desafíos con su diagnóstico. El primero está el haberse enterado de que tenía diabetes, sentir que lo estaban desahuciando y que lo estaban diagnosticando con una enfermedad terminal: “pero era la pura ignorancia la que hablaba de mi sentir”, fue entonces que tuvo que pasar de la negación a la aceptación y no fue un camino fácil. 

Más desafíos

Otro de los desafíos más grandes fue el de cambiar sus hábitos alimenticios. Aunque reconoce que quizá no era asiduo a carbohidratos que vinieran de cosas dulces o de refrescos, sí reconoce que había otros tipos de carbohidratos, como las frituras, alimentos salados que, aunque no tenían esa noción de lo “dulce”, también eran carbohidratos. Ángel al cambiar sus hábitos e informarse sobre su alimentación pudo reconocer que también este tipo de alimentos impactaban en su glucosa.  

Otro gran desafío fue poder expresar sin pena que tenía diabetes: “no sé por qué sentía que no podía contarlo o que me iban a ver como un bicho raro. Enfrentarme a preguntas como ‘¿y por qué no le está echando azúcar a su café?’, ese tipo de cosas se me hacían difíciles, repito, la ignorancia es tan simple y tan superficial que domina todo aspecto al que no le pongas atención”. 

Sobre su tratamiento médico, después de haber pasado por la glibenclamida y la metformina y de experimentar muchas hipoglucemias, Ángel llegó a la insulina isófana. Había sentido miedo por necesitar insulina y las personas a su alrededor hacían que el uso de insulina pareciera un sinónimo de gravedad. Con el tiempo logró informarse y se dio cuenta de que la insulina era un modo más natural y flexible de manejar su diabetes y ese miedo en su uso, que experimentaban él y sus cercanos, podía venir del hecho de que durante muchos años se solía tratar la diabetes tipo 2 con medicamentos orales y la insulina era vista como “último recurso”. Ahora utiliza insulina con normalidad e incluso la pena que llegó a sentir de aplicársela en público ha desaparecido.

Ángel considera que existen otros pilares en su tratamiento, ahí se encuentran el ejercicio y la alimentación. Tiene muy en claro que la insulina no es lo único que se necesita en el tratamiento, que tampoco es como una “panacea” y que hay que cuidar de la alimentación: “inclusive a la gente que le funciona perfectamente el páncreas le es muy dañino estar comiendo mal.” Contrario a lo que muchos podrían pensar, ha notado que comer bien es más barato y que identificar los carbohidratos en la alimentación es fundamental. Sobre el ejercicio, piensa que es muy importante para gestionar la diabetes, ya que es la forma más natural de metabolizar la glucosa y a él le ha servido reconocer sus necesidades para no caer en hipoglucemia, pero no dejar de moverse. 

Las reflexiones y aprendizajes

Como última reflexión, Ángel nos comparte un mensaje sobre la vida con diabetes, esperamos que la historia y el mensaje de Ángel sea eso que necesitabas para vivir tu diabetes con plenitud y alegría:

“Recuerden, la diabetes en sí no es responsable de las consecuencias que trae, (díganse amputaciones, ceguera, etc.), lo que sí genera estas consecuencias es el mal cuidado de la diabetes o el no cuidarla en absoluto. Al contrario de que mi mensaje les pudiera parecer intimidante o amenazante, les quiero proponer ver su diagnóstico como una oportunidad de aprender, de cuidarse, de sentirse bien”. Ángel nos habla de lo importante que es no dar por hecho que es normal sentirse mal con todos los síntomas de la diabetes, “les puedo decir que yo me siento mejor después de mi diagnóstico”, y nos invita a “no creer que (la diabetes) es una piedra en el camino que va a bajar su calidad de vida, al contrario, que lo vean como una oportunidad para aplicarse y verán, yo se los garantizo, te sientes mejor que como te sentías antes de tu diagnóstico.”

ESCRITO POR Karime Moncada, PUBLICADO 01/13/22, UPDATED 09/26/22

Karime vive con diabetes tipo 1 desde 2010. Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas y mamá de un maravilloso ser humano y de dos hijas perrunas. Es creadora del blog, el podcast y la comunidad virtual Sin dos de Azúcar. Su diabetes la ha llevado a informarse y reconocerse. Cree firmemente en que las experiencias de las personas nos nutren y enriquecen, es por eso que comenzó a escribir su historia.