Una Diagnóstico Equivocado y un Camino Afortunado

7/14/20
WRITTEN BY: Luis Felipe Paz
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La primera vez que visité a la nutrióloga, pesaba 45 kilogramos. Justo ahí ella me comentó que, de acuerdo a mi estatura, estaba muy por debajo del peso que debía tener. Mentiría si dijera que no lo había notado. Toda mi ropa me quedaba grande y me sentía débil. En pocas palabras, me observaba enfermo.

La diabetes no existía en ese momento en mi familia, no sabíamos de síntomas ni nada sobre diabetes, así que todo ese cansancio que sentía, sueño, ese constante tomar agua e ir al baño, así como el adelgazamiento, lo atribuí únicamente al estrés por el que estaba pasando en el trabajo.

Vivía yo en la Ciudad de México, así que eso era para mi ya significaba suficiente estrés. Cada fin de semana, viajaba por carretera a mi ciudad natal y donde aún radican mis padres y en más de alguna ocasión, llegué a cabecear al volante derivado de, lo que yo pensaba, era causado por no haber dormido suficiente la noche anterior.  Me detenía en alguna gasolinera y compraba una de esas bebidas energéticas que además de cafeína contienen mucha azúcar, creyendo yo que eso me haría despertar. Para mi mala fortuna, sucedía todo lo contrario, así que, abría otra de esas bebidas y repetía el acto. Ahora se lo afortunado que fui al no haber tenido un accidente.

Regresando a mi ciudad y observando síntomas

Toda esta situación me causaba mucho malestar, me quedaba dormido en el trabajo y todo el tiempo estaba cansado. Después de pensarlo y aunado a una situación familiar delicada por la que atravesamos, decidí dejar la Ciudad de México y regresar a mi ciudad. Creí que alejarme del estrés sería una cura mágica para mi, pero nunca consideré que había una razón de mayor peso detrás. El estar en casa me motivó a ver más a mis amigos, salir de fiesta todos los fines de semana y, por supuesto, descuidar mi alimentación. 

Durante ese tiempo, mi madre comenzó a notarme todos esos síntomas que he mencionado, pero no fue hasta que gracias a un programa de televisión en donde uno de los personajes fue diagnosticado con diabetes, notó todo lo que ahí presentaron, coincidía con cómo me sentía. A raíz de esto, decidimos visitar al médico de la familia quien me pidió unos estudios de laboratorio. Cuando estos regresaron, el resultado era claro: diabetes tipo 2. Tenía glucosa en ayuno de 230 mg/dl con lo cual, el médico me indicó un tratamiento inicial con medicamentos orales y la recomendación de visitar un especialista en diabetes, así como una nutrióloga. 

¿Qué tengo que hacer para estar bien?

La primera reacción que tuve ante el diagnóstico fue de preguntar “¿qué tengo que hacer para estar bien?” y a partir de ahí, tomé seriamente el manejo de mi diabetes. Mi madre contactó a los papás de una amiga quien también vive con diabetes, aunque ella Tipo 1, quienes le dieron recomendaciones de dos nutriólogas.

Aunque no se encontraba en mi ciudad, agendamos una cita con una nutrióloga, educadora en diabetes y que además, vivía con diabetes tipo 1, por lo que entendía perfectamente por lo que estábamos atravesando.

La consulta fue bastante provechosa, ya que nos otorgó tiempo y explicación sobre la diabetes, el por qué del tipo de medicamento que me recetó el doctor, así como un plan de alimentación enfocado no solamente en la recuperación de peso sino en un manejo de la diabetes mediante el conteo de carbohidratos y aprendiendo a interpretar mis glucosas. Al salir de ahí, me quedó claro que el manejo de mis glucosas en sangre y el evitar complicaciones de la diabetes dependía totalmente de mi. 

Mi vida dio un giro total

Mi vida dio un giro total. No solo cambié mis hábitos de alimentación, teniendo una alimentación muy balanceada, sana y deliciosa, ¡jamás me quedé con hambre!, comencé a observar el efecto de lo que comía en mis glucosas y además comencé a hacer ejercicio. Por mi parte busqué información sobre diabetes y el levantamiento de pesas, había realmente poco, así que documentándome bien y siempre con el acompañamiento de profesionales de la salud, fui haciéndome de mi equipo para hacer pesas y fui creando mis rutinas de ejercicio. Lo mejor, mantenía mis glucosas en el rango adecuado y además subí de peso en músculo. Puedo decir que me sentía mejor que nunca.

Mi verdadero diagnóstico

Al pasar el tiempo, unos 8 años después de mi diagnóstico comencé a observar que, aún haciendo lo mismo, tomando religiosamente mis medicamentos y cuidando mi alimentación, mis glucosas se encontraban más elevadas que lo normal. Decidí visitar a un endocrinólogo que me habían recomendado. Este doctor me ayudó muchísimo, ya que por principio de cuentas, me dijo que mi diagnóstico de inicio no había sido correcto y que que en realidad yo no tenía diabetes tipo 2 sino diabetes LADA. Todo empezaba a cobrar sentido. La diabetes LADA tiene un componente autoinmune como la diabetes Tipo 1, así como factores desencadenantes como en la diabetes Tipo 2, es por eso que también le llaman diabetes 1 1/2. 

En la diabetes tipo LADA el efecto de destrucción de las células que producen insulina no es tan rápido como en la diabetes tipo 1 por lo que, suele haber errores en el diagnóstico, tal como me sucedió. El médico me cambió el tratamiento a una parte medicamentos orales con insulina basal con una evidente mejoría en mis glucosas. De cualquier forma, sabía que con el paso del tiempo iba a requerir como tratamiento solamente insulina.

Fue hasta inicios de este año 2020, en el que tuve influenza, que poco tiempo después el tratamiento dejó de ser suficiente. Me explicaron que la influenza pudo haber desencadenado una reacción inmunológica que terminó destruyendo las células que producen insulina y me habría vuelto totalmente insulino-dependiente, es decir, necesitaba emplear tanto insulina basal como bolo para corrección y para las comidas. Actualmente uso una microinfusora y un medidor continuo como  de glucosa para el manejo de mi diabetes.

Creo que soy afortunado por tener toda la información necesaria y con ella, poder tomar acciones en el momento oportuno sin pasar por una elevación grave de glucosa. 

La educación en diabetes ha marcado la diferencia en mi vida.

 



Luis Felipe Paz

Luis Felipe Paz vive con diabetes tipo LADA desde hace 10 años. Actualmente utiliza microinfusora de insulina y MCG para el manejo de sus glucosas. Disfruta hacer gimnasio así como tocar guitarra, escuchar música y tomar café. Esta casado con Eugenia quien vive con diabetes tipo 1 con quien forma un gran equipo frente a la diabetes y juntos tienen un hijo adolescente.