Sintiéndome una Nueva Persona con el Sistema Omnipod

 

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Cuando te diagnostican diabetes Tipo 2 y te recetan insulina, la idea de administrarte inyecciones diarias múltiples puede resultar abrumadora. En eso se incluye tener que calcular la cantidad de insulina que te debes administrar según la cantidad de carbohidratos en cada comida. Junto con todo lo demás incluido en el manejo de la diabetes Tipo 2, la diabetes se convierte en una carga para la calidad de vida. Ahora, imagina que alguien te ofrece un dispositivo que facilita la diabetes. Pregúntale al exsargento instructor, John Hale. Después de ser diagnosticado con cáncer de próstata, notó que sus medicamentos dificultaban el manejo de su diabetes Tipo 2. Como resultado, comenzó a usar el sistema Omnipod DASH, la única bomba de insulina sin tubo del mercado. Lee la siguiente entrevista para enterarte sobre su travesía con la diabetes, la lucha contra el cáncer y la manera en que Omnipod lo ha ayudado a sentirse renovado y cómo puede ayudar a otras personas con diabetes Tipo 2.

BT2: ¡Hola, John! Gracias por charlar con nosotros. ¿Cuándo te diagnosticaron diabetes Tipo 2 y cuáles fueron algunos de los síntomas que experimentaste?

Me diagnosticaron en 1999. En ese momento, trabajaba a tiempo completo como instructor militar en el departamento del alguacil y asistía a la facultad de derecho por la noche. Un día, noté que mi vista había cambiado repentinamente. Pasé de tener una vista perfecta a apenas poder ver la pizarra en mis clases. Este fue el primer síntoma que noté, aunque no lo relacioné inmediatamente con la diabetes.

Unos meses más tarde, mi hermano falleció y manejé durante la noche desde mi casa en Massachusetts hasta su casa en Detroit, Michigan para poner sus asuntos en orden. Me sentía bien cuando salí de mi casa, pero a mitad de camino, comencé a tener dificultades para ver la carretera. Nunca había experimentado algo como esto y me asustó mucho.

Cuando volví a casa desde Detroit, llamé a mi médica de atención primaria e hice una cita para un chequeo más adelante esa misma semana. Esa noche me fui a la cama sintiéndome aliviado de poder ver a mi médica en unos días, solo para despertarme unas horas más tarde con una sed abrumadora e insaciable. Fue tan grave que mi esposa también se despertó. Me vio tomar todo lo que había en el refrigerador (agua, jugo, gaseosas) y correr de un lado a otro hacia el baño, pero nada ayudaba. Nos dimos cuenta en medio de la noche que la situación se había convertido en una emergencia y necesitaba ver a un médico de inmediato. A la mañana siguiente, mi médica de atención primaria realizó algunas pruebas en su consultorio y me dijo: “John, lamento decirte esto, pero tienes diabetes”. Mi nivel de azúcar en la sangre era de 600 mg/dL. Mi médica dijo: “Tendré que administrar una vía intravenosa hasta que baje el nivel de azúcar en la sangre”.

Entonces, así es como descubrí que tenía diabetes. A pesar de todas las medidas que había tomado a lo largo de mi vida para prevenir la diabetes, como hacer ejercicio todos los días y llevar una dieta equilibrada y saludable, me diagnosticaron a los 48 años.

¿Hay otras personas en tu familia que tengan diabetes?

Si. La diabetes ha afectado a mi familia de una manera increíble. El padre de mi madre murió debido a complicaciones de la diabetes. Mi madre tuvo la suerte de escapar de la enfermedad, pero mi padre la tenía y su diabetes sin duda disminuyó su calidad de vida y contribuyó a los efectos negativos de sus otras afecciones y, en última instancia, a su muerte en la década de 1980. Tengo siete hermanos, seis hermanos y una hermana, cinco de los cuales, incluida mi hermana, fueron diagnosticados con diabetes.

¿Este diagnóstico te tomó por sorpresa? ¿Qué sabías sobre la diabetes en ese momento?

Sí, el diagnóstico fue una sorpresa. Había sido testigo de la manera en que la diabetes había afectado a ciertos miembros de la familia, en particular aquellos con diabetes mal manejada o sin manejar, uno de mis hermanos perdió una pierna y luego su vida debido a la diabetes a los 52 años y otro de mis hermanos murió de insuficiencia renal causada por la diabetes a los 50 años. Le tenía miedo a la diabetes y pensaba que, si podía mantenerme en forma y comer bien, nunca me daría. Desafortunadamente, sin importar cuánto me ejercité y comí bien, no pude prevenir la diabetes. Estaba fuera de mi control.

¿Comenzaste con insulina de inmediato o te recetaron metformina inicialmente?

Comencé a usar insulina inmediatamente, primero Humulin y luego Humalog dos veces al día, específicamente una vez por la mañana y otra por la noche. Nunca me he administrado metformina para la diabetes.

¿Qué otros tipos de opciones de tratamiento te dio tu médica?

Mi doctora recomendó las opciones comunes. Me dijo: “John, debes mejorar tu dieta: reducir las grasas, reducir los carbohidratos, reducir el azúcar y hacer más ejercicio”. Esto fue desalentador al principio porque sentía que ya estaba haciendo esas cosas y no era suficiente, pero tomé en serio las instrucciones de mi médica y prometí esforzarme más.

¿Tuviste alguna dificultad para adaptarte a tu vida con diabetes?

En el momento de mi diagnóstico en 1999, tenía 48 años y era muy activo en mi trabajo como sargento instructor. También jugaba golf todos los fines de semana y practicaba con frecuencia durante la semana. Durante los primeros años después de mi diagnóstico, el ejercicio fue, con mucho, el factor más importante para manejar mi diabetes, lo que me hacía sentir que tenía cierto control sobre la enfermedad.

Mi situación cambió en 2002 cuando me operaron de cáncer de próstata, después de lo cual experimenté una recuperación extremadamente difícil. Finalmente, pude volver a trabajar a plena capacidad, pero tenía poca energía para cualquier otra cosa. Ya no podía correr como lo hacía antes, y mucho menos hacer calistenia todos los días. Me costó mucho trabajo llegar al punto en el que pudiera completar 18 hoyos de golf los fines de semana. Durante un tiempo, mis niveles de azúcar en la sangre se mantuvieron bajo control, con una dependencia mínima o nula de la insulina, incluso con mi nivel reducido de actividad física.

Sin embargo, eso cambió en 2008 cuando regresó mi cáncer de próstata. Descubrí que ya no podía manejar mi diabetes sin insulina. Si bien hacía todo lo posible por mantenerme activo, no podía hacer ejercicio ni jugar al golf con el tipo de intensidad o duración que alguna vez me ayudó a manejar mi diabetes.

Entre 2008 y 2018, mi capacidad para manejar la diabetes disminuyó con cada año que pasaba. Durante ese tiempo, tuve la guía de un equipo médico sobresaliente y acceso a los mejores medicamentos, incluidos Novolog, Basaglar Kwikpen, Levemir Flextouch, Trulicity y Ozempic (además de Humulin y Humalog), pero aun así tenía problemas para manejar mi diabetes.

¿Cuándo te cambiaste al sistema de manejo de insulina Omnipod? ¿Qué te llevó a tomar esta decisión?

En 2017, supe que mi cáncer de próstata había regresado. Como parte del tratamiento contra el cáncer, comencé a administrarme abiraterona y prednisona, ambas diseñadas para retardar el crecimiento y la propagación de las células del cáncer de próstata, y ambas son esenciales para mi cuidado.

Inmediatamente después de comenzar con estos medicamentos, descubrí que la prednisona hacía que mi nivel de azúcar en la sangre se disparara, por lo general hasta 350 a 400 mg/dL por día, casi el doble de mi valor inicial normal. Por primera vez desde que me diagnosticaron diabetes, debía administrarme cuatro o cinco inyecciones de insulina por día, lo que, como te puedes imaginar, fue bastante desconcertante. Esto implicaba pincharme el dedo antes y después de cada inyección, que terminó siendo de 8 a 10 pinchazos en el dedo cada día. Sin mencionar que, con tanta atención centrada en medir mis niveles de azúcar en la sangre, apenas tenía tiempo para nada más.

Después de unos meses de esta rutina, no podía seguirlo tolerando y le dije a mi médica de atención primaria: “Esto se está saliendo de control. Es casi insoportable la cantidad de tiempo que paso con esta insulina”. No era posible suspender mi tratamiento contra el cáncer, específicamente la prednisona. (De hecho, sigo administrándome prednisona dos veces al día). Mi médica me recomendó que viera a un endocrinólogo para explorar nuevas opciones para el tratamiento y el manejo de la diabetes.

Después de una serie de consultas infructuosas con dos o tres endocrinólogos, mi médica me recomendó uno más: su esposo. Él es la persona que me recomendó usar una bomba de insulina, que inicialmente rechacé porque me preocupaba que fuera demasiado frágil e interfiriera con mi capacidad para moverme, jugar al golf y pasar tiempo con mis nietos, particularmente con el tubo que cuelga de la bomba. Luego me explicó que había una bomba sin tubos, el Omnipod, y me demostró que la podía usar en mi muslo, mi cintura y la parte posterior de mi brazo. También explicó que inyectaría una dosis constante de insulina y me permitiría calcular cuánta era necesaria para compensar los carbohidratos que comiera. Esto resultó ser un cambio de vida.

¿Conseguiste la aprobación de inmediato?

Desafortunadamente, después de que accedí a probar el Omnipod, tuvimos un inconveniente: mi compañía de seguros inicialmente se negó a pagar por el dispositivo. Es decir, hasta que el endocrinólogo y yo le explicamos a la compañía de seguros que usar el sistema de manejo de insulina Omnipod daría como resultado un ahorro de costos para su compañía, particularmente en comparación con el costo de todas las lancetas, las tiras reactivas, los medidores, las agujas, la insulina y otros suministros que ya usaba todos los días. Mi compañía de seguros consideró lo que dijimos y finalmente aprobó mi uso del Omnipod.

¿Cómo fue cambiar a una bomba de insulina sin tubo?

Antes del Omnipod, estaba prácticamente postrado en cama. Mi nivel de azúcar en la sangre era tan alto todos los días que tenía miedo de levantarme de la cama y sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral. En aquellos días en que podía levantarme de la cama, mi movilidad estaba muy limitada. Tenía problemas para hacer las actividades más básicas, como agacharme para atarme los zapatos. No podía aceptar que esto pudiera convertirse en mi nueva calidad de vida.

El primer día que tuve el Omnipod, me lo puse por la mañana y esa noche, a la hora de la cena, mi nivel de azúcar en la sangre bajó a lo normal a 125 mg/dL. No solo eso, sino que casi todas las pruebas posteriores también estuvieron dentro o cerca del rango normal. Me sentí eufórico por estos resultados. Empecé a sentirme mucho mejor cada día, incluso joven. Me di cuenta de que podía volver a estar activo. Empecé a practicar con mis palos de golf en el patio trasero. No solo estaba recuperando mi energía, sino que, con la simplicidad del Omnipod, pasaba mucho menos tiempo tratando de manejar mi diabetes.

He utilizado el Omnipod durante unos dos años y no podría estar más encantado con el producto. No solo me ha dado una sensación de control sobre mi diabetes, mi nivel de azúcar en la sangre generalmente está dentro del rango de 139 mg/dL y 160 mg/dL, con un A1c entre 6.4 por ciento y 7.4 por ciento, sino que siento que tengo mi vida de regreso. Tengo cuatro nietos de edades comprendidas entre los 12 meses y los 9 años, y no hay nada que me guste más que pasar tiempo con ellos. Me encanta poder sentarme en el suelo sin dudarlo y jugar con los nietos o enseñarle a mi nieta a andar en bicicleta.

Me siento renovado con el Omnipod.

¿Estás usando menos insulina ahora en comparación con años anteriores?

Definitivamente. No recuerdo exactamente cuántas unidades de insulina usaba antes de comenzar a usar el Omnipod, pero eran más de 150 unidades por día (o más de 450 unidades durante tres días). Ahora uso 200 unidades cada tres días.

Desde que hice la transición al Omnipod, mis gastos mensuales también son mucho menores. Antes del cambio, mis gastos mensuales por suministros para la diabetes, incluida la insulina, eran de aproximadamente $6,675.90. Desde que me cambié al Omnipod, mis gastos en suministros para la diabetes han sido de aproximadamente $2,618.92 por mes. Generalmente, mis gastos de bolsillo son alrededor del 10 por ciento de esa cantidad.

Tengo bastante confianza en el Omnipod, especialmente porque no he experimentado una falla en casi dos años de uso del sistema, pero todavía tengo un suministro de insulina, plumas, agujas y tiras reactivas en caso de emergencia.

¿Qué otras características te gustan del Omnipod?

Me encanta la biblioteca de alimentos. Desde que comencé a usar Omnipod, he aprendido mucho sobre nutrición y seguimiento de carbohidratos. Específicamente, he aprendido a limitar los carbohidratos a aproximadamente 150 gramos por día y a distribuirlos a lo largo del día para evitar sobrecargar el sistema Omnipod. Esto implica elegir los alimentos adecuados y comer con moderación. De vez en cuando, incluso me permito disfrutar de comidas a las que casi había renunciado, incluida la pizza y el helado. Con el Omnipod, he aprendido que ninguna de mis comidas favoritas está prohibida mientras permanezca por debajo de mi límite diario de carbohidratos.

¿Cuál crees que es la mejor manera de difundir la concientización sobre las bombas de insulina para las personas con diabetes Tipo 2?

Esa es una pregunta bastante compleja. Yo diría que la mejor manera de difundir la concientización sobre el Omnipod es a través del marketing y la publicidad dirigidos que accedan no solo a la amplia gama de pacientes que se beneficiarán del sistema Omnipod, sino también a los activistas, los profesionales médicos y los representantes de seguros. El Omnipod brinda una oportunidad única para cada una de estas identidades.

  • Para el paciente, proporciona libertad y control.
  • Para el proveedor médico, una solución.
  • Y para la aseguradora, un tratamiento económico y un sistema de manejo que reduce los factores de riesgo del paciente y mejora la salud en general.

Es posible que no podamos vencer la diabetes, pero solucionaríamos muchos problemas con la enfermedad si todos tuvieran la oportunidad de usar un Omnipod. Es uno de los mejores sistemas para el manejo de la diabetes que he visto. Solo espero que todas las personas con diabetes Tipo 2 que requieran tratamiento con insulina tengan la suerte de usar Omnipod. Funcionó para mí y creo totalmente en él.

 

 

 


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Este artículo fue hecho posible gracias al apoyo de Insulet, un miembro fundador de Beyond Type 2.