Motivación: Perder Peso Luego de Una Lesión en la Espalda


 

Motivación: fuerza, voluntad y fe

A mediados de abril de este año, al agacharme para levantar una pequeña tina con un poco de agua me lastimé la cintura. No sólo sentí cómo tronaban mis vértebras sino se escuchó así que eso me alertó mucho. Jamás me había pasado algo similar.  Al intentar re incorporarme no pude hacerlo, me dolía muchísimo, no podía caminar y como pude me a mi cama para recostarme. 

Dos días después visité a un  quiropráctico quien me pidió sacar unos RX de la columna. Al día siguiente volví con las placas. El médico las observó con detenimiento y me dijo: “te voy a decir la verdad, estás bien jodido de tu espalda, tienes varias lesiones y puedo ayudarte con eso, pero debes bajar de peso, si no bajas de peso de nada va a servir la rehabilitación.”

Al siguiente día tenía mi consulta mensual en el centro de salud, llevé las mismas radiografías para que las evaluaran los médicos y prácticamente me dijeron lo mismo. “Es un verdadero milagro que ande caminando sin andadera, está bien mal de la columna.”

Del susto a la acción

Ese diagnóstico me asustó mucho. Eran tres médicos que me habían dicho lo mismo. Me puse a pensar en qué hacer y decidí tomar cartas en el asunto.

Le pregunté a una amiga si conocía a algún bariatra y me refirió con una chica estupenda quien me está ayudando a bajar de peso.

¿Cuál fue mi verdadera motivación? 

Creo que, viendo las cosas con objetividad, sabía que sí o sí, debía bajar de peso para liberar esos problemas en la columna. No quería pasar el resto de mi vida con dolores, no quería quedar en una silla de ruedas por culpa de mi obesidad. No quería ser una carga para nadie así que decidí hacer todo lo que estaba a mi alcance para hacerlo.

En la primera consulta la doctora que me atiende me dijo que debería hacer varios cambios en mis hábitos alimenticios. Jamás pensé que tendría que hacer tantos cambios ya que mis niveles de glucosa en sangre reflejaban que estaba todo en orden pero estaba totalmente equivocado. 

En la primera sesión me dijeron mi peso, 99 kilos. Tengo obesidad grado 2. Ese fue un duro golpe pues yo pensaba que sólo estaba un poco pasado de peso, pero la realidad me golpeó con mucha fuerza. Afortunadamente, tengo más fuerza de voluntad y más fe y ganas de vivir plenamente, aún con mi compañera de por vida, la diabetes tipo 2. Sabía que al ir bajando de peso me haría paulatinamente menos resistente a la insulina y la aprovecharía mejor, esto podría resultar en una disminución de la dosis que uso y del medicamento oral que tomo.

Ahora estaba bastante motivado, sólo quedaba hacer todo lo que me decía la doctora y no hacer cosas que me afectaran. Así pues, comenzamos con todo el proceso. Primero modifiqué todos mis hábitos alimenticios, incorporé todo lo que me decían a mi dieta diaria y poco a poco se fueron viendo los resultados. 

Hasta el día de hoy, he bajado 10 kilos de manera controlada. He adelgazado y he bajado 1 talla de pantalones. Comencé a usar ropa que ya no me ponía porque ya no me quedaba y empecé a deshacerme de la ropa que ahora ya me queda demasiado grande. Todos, mis parientes hasta mi doctora del centro de salud me han felicitado y me han puesto como ejemplo para sus demás pacientes. 

Comencé a notar que mis niveles de glucosa en sangre cada vez eran más bajos y en conjunto con mi médico tratante, decidimos bajar las unidades de insulina y mis dosis de medicamento oral. 

Todas estas mejorías me han motivado a no bajar la guardia, a seguir haciendo las cosas como hasta ahora y, en cuanto tenga luz verde, comenzar a tener actividad física para tener aún mejores resultados, los cuales se reflejarán en menos dolor en las vértebras, menos resistencia a la insulina, mejor aprovechamiento de la misma y otra posible reducción de dosis de medicamentos. 

No temas a la palabra dieta

No teman cuando escuchen la palabra dieta, la dieta no es mala, los malos somos nosotros que hacemos mal las cosas, con solo modificar nuestros hábitos alimenticios y teniendo una adecuada actividad física, comenzaremos a notar los cambios positivos en nuestra persona. 

Es sumamente recomendable y diría yo necesario, tener un buen respaldo, un buen acompañamiento sicológico durante el proceso, contar con gente que sume y no que reste, que nos impulse cuando tengamos momentos de flaqueza y estemos por perder el rumbo de nuevo. Si sumamos ese equipo o grupo de personas que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos, las cosas pueden mejorar muchísimo antes de que te des cuenta. 

 

 

ESCRITO POR Adrián Márquez, PUBLICADO 10/12/19, UPDATED 01/03/20

Mi nombre es Adrián Márquez, tengo 44 años de edad, el próximo 20 de septiembre es mi 8º diaversario. Actualmente estudio el diplomado de Facilitador en Educación en Diabetes impartido por la Federación Mexicana de Diabetes A.C. Mis redes sociales:  facebook: amarquez.75 Twitter: @admag75 Instagram: @admag75