Mi sueño con diabetes


 

Mi nombre es Criseldo García y tengo un sueño: quiero que todas las personas que viven con diabetes Tipo 2 dejen de sufrir por esta enfermedad y en su lugar disfruten el estilo de vida saludable.

La diabetes Tipo 2 llegó a mi vida hace ya casi 15 años. Fue un impacto durísimo, pero lejos de detenerme me impulsó a crecer como ser humano. Soy emprendedor y empresario, me dedico al negocio de alimentos. A partir de mi diagnóstico con diabetes me he involucrado en la comida saludable. Tengo una maestría en administración y recientemente hice un diplomado y certificación en coaching.

La superación personal como parte de mi vida

Me entusiasma la superación personal, vivir mejor cada día, ser mi mejor versión. Quizá por eso estudié coaching. Quiero ayudar y motivar a la gente para que aprendan a vivir con bienestar y a ser la mejor versión de sí mismos. Mi sueño es que la gente que vive con diabetes Tipo 2 deje de sufrir a causa de esta enfermedad y entienda que con un estilo de vida saludable es posible manejarla adecuadamente y seguir disfrutando la vida. Yo disfruto ir a correr a la pista del parque, disfruto preparar una buena comida, disfruto la compañía de mi familia.

Me encanta conocer gente, hacer nuevos amigos, tener una buena plática. Me diagnosticaron diabetes Tipo 2 hace casi 15 años. Todo se debió al estilo de vida poco saludable que tenía. En aquel tiempo fumaba, bebía alcohol, no comía saludable, llevaba una vida sedentaria, dormía poco, tomaba refresco y poca agua. Obviamente tenía obesidad. Como consecuencia de ese estilo de vida a mis 30 años presenté pancreatitis aguda. De milagro sobreviví. Un año después, en vacaciones de semana santa de 2006 fui diagnosticado con diabetes. Yo tenía apenas 31 años.

Creamos conciencia juntos

Después de padecer pancreatitis, era de esperar que llegara la diabetes. El médico me explicó que mi páncreas se había fragmentado y que sólo una parte funcionaba. Me dijo que con el tiempo la insulina iba a ser insuficiente y entonces presentaría diabetes.  Y así fue, un día, de la nada todo cambió, empecé a tener mucha sed. No podía dejar de tomar agua y no lograba saciar mi sed. Mi esposa estaba conmigo y juntos hicimos conciencia que era a causa de la diabetes. Me calmé, y traté de no comer azúcares hasta ir a consultar al médico especialista.

Cuando fuimos a consulta el doctor nos confirmó el diagnóstico. La verdad es que fue una noticia terrible, nadie quiere escuchar esto. A pesar de que yo ya sabía que esto iba a suceder y a pesar de que traté de informarme acerca de la diabetes el diagnóstico me pegó durísimo. Recuerdo que mi esposa y yo lloramos un buen rato al salir del consultorio. Tenía mucho miedo.

Podemos tener una vida plena

Creo que la forma en que me fue comunicado mi diagnóstico no fue la más adecuada. Entiendo que la información en aquel momento era sólo sobre lo negativo de la diabetes. Ya saben, acerca de la mala calidad de vida, de las complicaciones, tales como amputaciones, pérdida de la vista, falla renal, etc.

La verdad es que en vez de ayudarme, eso me asustó y me desanimó mucho. Creo que ese es el momento en el que empezamos a sufrir la diabetes, no tanto por la diabetes en sí sino por el diagnóstico y por la forma como nos lo dan.

Tristemente en muchos casos parece que te están dando una sentencia de muerte, de mal vivir y sin esperanza alguna, como si todas las personas reaccionáramos igual.

Al momento del diagnóstico, la gente debe saber que vivir con diabetes no es una sentencia de muerte ni de mal vivir. La gente también debe saber que si aprendemos a vivir de forma saludable podemos tener una vida larga y plena. Saber que hay remedio y esperanza al momento del diagnóstico puede ser la clave para apegarnos al tratamiento. Aquí juegan un papel muy importante los pensamiento y las creencias del médico respecto al estilo de vida.

Mi actitud positiva y mis ganas de seguir mejorando

Claro está que con la forma como me dio el diagnóstico el doctor, lo primero que pensé fue en todo lo malo que me esperaba, me sentí sin esperanzas y sin alternativas. Afortunadamente ya había creado el hábito de ejercitarme, ya corría al menos 5 km 3 o 4 días a la semana y no dejé de hacerlo. Este hábito me mantuvo motivado, con una actitud positiva y no perdí las ganas de seguir mejorando y de buscar alternativas. El siguiente paso fue buscar orientación nutricional para aprender la relación entre la alimentación y el nivel de glucosa en sangre.

Este es el momento en que en mi familia empezamos a ver los efectos positivos de la diabetes, justo cuando llevo a casa todo lo aprendido en las consultas y talleres de nutrición. Todos los beneficios de la alimentación saludable los empezaron a disfrutar también mi esposa y mis hijas.

Mi familia, acompañándome en este camino

Mi mayor apoyo en este cambio de estilo de vida ha sido Margarita, mi esposa, desde el diagnóstico siempre me ha acompañado. Ella entra conmigo a consultas, pregunta, opina, me recuerda datos. Tuvo la idea de comprarme un pastillero para llevar mejor el control de mis medicamentos diarios.

Mi esposa entendió que no sólo yo debía adoptar un estilo de vida saludable, así que tanto ella como mis hijas adoptaron también esta forma de vivir. Por ejemplo, yo no llevo una dieta especial para personas con diabetes, yo llevo una dieta saludable, una que en general cualquier persona que quiera gozar de buena salud debería comer, una dieta que tanto mi esposa como mis hijas también pueden comer. Yo no vivo marginado con mi diabetes, yo vivo muy bien acompañado de mi familia dentro del estilo de vida saludable.

¿La vida con diabetes es diferente?

Desde mi experiencia sí. Vivir con diabetes implica vivir de manera saludable y, honestamente, el estilo de vida moderno no lo es. Para mí la diabetes es una maestra que me recuerda que hay otra forma de vivir, una manera sana. Para mí la vida sí ha cambiado con la diabetes, ahora vivo de manera saludable y disfruto los beneficios de vivir así.

Vivir con un estilo de vida saludable tiene grandes beneficios tanto para la salud física como mental. Mantener una actitud positiva es parte de este estilo de vida. Esto cobra relevancia ya que ayuda a enfrentar de mejor manera situaciones tan difíciles como la que estamos viviendo actualmente debido a la pandemia por la covid 19. Nosotros llevamos años bebiendo agua natural, comiendo saludable, evitando comida chatarra, durmiendo bien, practicando ejercicio y encontrando diversión en actividades sanas. Muchas de las recomendaciones que indican las autoridades sanitarias para cuidarnos de COVID-19 nosotros ya las veníamos practicando y creo que por eso nos hemos adaptado sin mayor problema a esta situación.

La actitud positiva nos permite entender que es necesario seguir las recomendaciones para cuidarnos y que debemos valorar nuestra salud, por encima de cualquier gusto superficial y momentáneo. También nos ayuda a entender que esta situación es pasajera, que pronto terminará, que debemos mantenernos con fe y esperanza.

Busca vivir más allá de la diabetes

Me gustaría animar a la gente que vive con diabetes Tipo 2 a que busque vivir con mayor salud y mejor calidad de vida, para eso quiero decirles lo siguiente:

Primero que nada debemos aceptar la diabetes, este es un paso fundamental. Aceptar la diabetes te llevará a conocerla bien, a tomar mejores decisiones y por lo tanto a aprender a vivir sanamente con ella. Es necesario conocer los cuidados, las complicaciones y lo pesado que puede ser vivir con una enfermedad crónica. Pero creo que es aún más importante saber que la diabetes se puede controlar, que las complicaciones se pueden evitar y, que se puede vivir felizmente.

Es fundamental conocer los casos de las personas que manejan de manera positiva su diabetes. Gente que no permite que la diabetes les ponga límites y que dicen, con diabetes se puede. Por ejemplo, a mí me entusiasma y me motiva saber que hay gente que participa en maratones, ultra maratones y hasta triatlones y son personas que viven con diabetes.

Trabajar en nuestros valores y creencias

No les voy a decir que es fácil, pero la verdad, es que tampoco es difícil. Es cuestión de trabajar sobre nuestro sistema de valores y creencias. Analizar a qué le damos valor y prioridad ahora que vivimos con esta condición de vida llamada diabetes. Lo importante es iniciar con pequeños cambios, tener paciencia y tener visión de largo plazo. Al inicio yo tampoco tenía los recursos para hacer frente a la diabetes, pero no me senté a lamentarme, me puse a buscarlos y los encontré.

Leí acerca de cómo con apoyo nutricional se podía controlar la diabetes, así que le platiqué a mi médico que quería buscar un nutriólogo para complementar mi tratamiento. Me dijo que no era necesario, que él tenía un diplomado en nutrición. La verdad es que su tratamiento se basaba únicamente en lo farmacológico. Ya no estaba satisfecho con la atención de mi médico ya que no lograba controlar mi glucosa y me di cuenta que su tratamiento estaba muy limitado. Fue entonces que decidí buscar otro médico y encontré Diabemedica, una clínica que ofrece atención integral en diabetes. Ahí recibí consulta médica, consulta nutricional, educación en diabetes, consulta psicológica y servicios de podología. Era lo que yo buscaba y lo que necesitaba. Mejoré muy rápido, gracias al apoyo de una licenciada en nutrición y una educadora en diabetes.

Con el tiempo me hice amigo de todo el personal de la clínica y me invitaron a dar una plática durante una jornada de salud que organizaron para conmemorar el día mundial de la diabetes. Además de la plática, también organicé una caminata por la salud para concientizar a la gente de los beneficios de la actividad física en la diabetes. Recuerdo que me sentía muy motivado, en aquel momento le comenté a mi médico que me gustaría que más gente siguiera este camino, pero tristemente me respondió lo siguiente: “tú eres la única persona con diabetes que ha venido por su propia cuenta a pedir nuestros servicios porque quiere mejorar su estado de salud”.

Tristemente es cierto, son pocas las personas con diabetes que buscan realmente mejorar su calidad de vida. Pero creo que esto puede cambiar, conforme vayamos haciendo visible que se puede tener una vida plena viviendo con diabetes, más gente encontrará la motivación para cuidarse.

Encontrar la oportunidad

Es igualmente importante comprender que la diabetes, así como todo en la vida, tiene dos caras, una es la tragedia, la otra es la oportunidad. Es importante entender que es nuestra la decisión de cómo vamos a vivir con diabetes. Algunos hacen de la diabetes una carga y la ven como una maldición. Otros en cambio la ven como una bendición, una que nos aleja de vicios y malos hábitos. La diabetes me mantiene a salvo, alejado del estilo de vida que me estaba matando.

Finalmente, quiero decir que la diabetes ha sido para mí el camino hacía el desarrollo humano. He tomado cursos en nutrición y educación en diabetes. Tomé un taller para manejo del enojo. Hice un diplomado y certificación en coaching. Toda esta preparación me ayuda a vivir mejor con diabetes y mi sueño es acompañar a las personas con diabetes Tipo 2 en su proceso de desarrollo humano.

“Si bien aún no hay cura para la diabetes Tipo 2, si hay cura para dejar de sufrirla.”

 

ESCRITO POR Criseldo García, Coach de Estilo de Vida, PUBLICADO 03/01/21, UPDATED 02/11/21

Criseldo tiene 46 vueltas al sol y 15 con diabetes tipo 2. Lleva 20 años de feliz matrimonio con su esposa se llama Margarita. Tiene dos hijas, Ana Victoria de 20 años y Margarita Crisel de 15. En palabras de Criseldo él es quien vive con diabetes pero el estilo de vida saludable lo vive toda su familia. Es mexicano y le encanta la comida mexicana. Le gusta estudiar y superarse, dar la mejor versión de sí mismo. Recientemente logró la certificación en coaching que le ha brindado herramientas para enfrentar de mejor manera los retos de diabetes y de la vida en general.